La memoria: cómo organizamos los recuerdos

¿Qué es el tiempo? Desde el punto de vista de la física, se trata de una magnitud que nos permite medir la duración, orden y separación de los acontecimientos. Desde un punto de vista psicológico, el tiempo son los acontecimientos que forman parte de nuestra experiencia, que se almacenan y se ordenan de una determinada manera: se trata de la memoria.

La persistencia de la memoria. Cuadro realizado por Salvador Dalí.

¿Qué pasaría si en un momento dado ya no pudiésemos guardar nuevos acontecimientos? No hablo de olvidar el pasado, sino de no ser capaces de almacenar nueva información, aunque sí recordemos nuestro pasado. Efectivamente, el tiempo se habría detenido, no el tiempo físico, si no nuestro tiempo histórico. Veamos un ejemplo.

La puerta de los recuerdos: El hipocampo

Henry Molaison fue un paciente que sufría ataques de epilepsia, probablemente por un accidente que tuvo a los 9 años. Este problema se fue agudizando con el tiempo, sin que los distintos fármacos que le recetaban pudieran producir mejoras.

En esa época se pensaba que la mejor solución sería aplicar una extirpación de algunas partes del cerebro, donde se creía que estaba el origen epiléptico. Así que, en 1953, con 27 años se sometió a una intervención quirúrgica para intentar resolverlo.

La operación conllevó una pérdida importante (cerca de dos tercios) del hipocampo, giro hipocampal y la amígdalaLa corteza entorrinal, una importante estructura de comunicación de la corteza cerebral con el hipocampo, había quedado destruida, dejando al hipocampo prácticamente sin capacidad funcional. En esa época no se tenía muy claro las funciones exactas de estas áreas.

Áreas afectadas por la intervención quirúrgica

Lo interesante del caso de Henry Molaison fue la aportación que hizo al conocimiento sobre la funcionalidad del hipocampo y su relación con la memoria. Sus ataques epilépticos cesaron, su razonamiento, capacidad intelectual, pensamiento abstracto, memoria procedimental (encargada de recordar cómo se realiza una tarea) y la memoria de trabajo (que nos permite elaborar y almacenar brevemente la información) no parecían alteradas.

Sin embargo se observó una importante amnesia anterógrada, es decir, era incapaz de almacenar nuevos recuerdos si dejaba de prestar atención durante unos 30 segundos. Tampoco lograba recordar con claridad los acontecimientos de los dos años anteriores a la cirugía. Curiosamente sí podía adquirir y formar recuerdos procedimentales sin ningún problema, aunque no recordase que los había adquirido. Durante 55 años el tiempo se había detenido en él. Murió en 2008 a los 82 años de edad, siempre vivió a principios de los años 50. El tiempo se había detenido.

El caso de Henry Molaison no ha sido el único que ha servido para entender la importancia del hipocampo en la retención inicial de los recuerdos. Otro caso bien estudiado fue el de Clive Wearing, un director de orquesta que sufrió importantes daños en el hipocampo, esta vez debido a un herpes simple (HSV-1). Su memoria formaba recuerdos solo durante 7 segundos. Después de esos 7 segundos todo lo que había ocurrido es como si nunca hubiese sucedido.

Localización del hipocampo en el cerebro

La emoción y la memoria

La memoria, fenómeno muy relacionado con el aprendizaje, es lo que nos hace únicos, nos da la individualidad a través de nuestra experiencia. Sin embargo no es tan simple, la memoria no es un fenómeno unitario, a pesar de que en el lenguaje cotidiano nos gusta simplificarlo diciendo que tal persona tiene buena o mala memoria como si se tratase de una capacidad global que pudiese medirse de forma cuantitativa.

¿Por qué se almacenan unas experiencias y otras no? ¿O por qué se recuerdan de forma parcial o distorsionada? Parece como si hubiese algo encargado de dar un toque de atención diciendo: “subraya este recuerdo, es importante”. Ese encargado de subrayar lo importante es la emoción, que da el toque de atención o interés a un acontecimiento concreto. Nos dice qué fenómenos son relevantes para nuestra vida.

Memoria y emoción son dos conceptos muy relacionados

Durante años, los investigadores de la memoria se dedicaron a intentar elaborar un modelo teórico sobre la memoria, clasificando los tipos que hay y sus características. Los casos clínicos que acabamos de ver ayudaron a entender algunos de los mecanismos neurobiológicos, pero los test también aportaron su grano de arena.

Distintos tipos de memoria: Pruebas y test.

Si ofrecemos a una persona la lectura de palabras invertidas, es decir, como si se observaran a través de un espejo (se leen de izquierda a derecha), estamos ante una tarea que al principio nos cuesta, pero con la práctica diaria vamos mejorando. Lo curioso es que la mejora en la realización de la tarea se ha observado tanto en personas amnésicas (como ocurría en Henry Molaison) como en personas sin ninguna patología.

La diferencia estaba en que las personas sin amnesia sí que podían recordar que habían realizado esa tarea y acordarse de algunas palabras utilizadas cuando se repetían. Sin embargo, los amnésicos ni siquiera recordaban que habían hecho esa prueba el día anterior… ¡A pesar de mejorar en la tarea!

Esto ocurría también en otro tipo de experimentos como en la coordinación motora que sucede, por ejemplo, en las actividades deportivas, donde los pacientes amnésicos realizaban mejor las tareas con la práctica, aunque les tuvieras que explicar todos los días lo que tenían que hacer. Se trata de una memoria especial para “habilidades y hábitos”.

Una memoria que también poseen los amnésicos es la memoria guiada por el llamado “efecto de facilitación” (priming en inglés).

Imaginemos que tenemos pacientes amnésicos a los que decimos que memoricen unas palabras. Al ser amnésicos, al día siguiente o en unos minutos no recordarán ninguna palabra de la lista. Sin embargo, si se indican las primeras letras de una de esas palabras aciertan en un porcentaje bastante alto (mayor que aquellos que no hicieron sesiones previas). Esto se realiza con raíces que pueden dar lugar a palabras muy distintas, sin embargo tienden a decir las palabras proporcionadas en la primera prueba. Ellos piensan que es pura casualidad (no recuerdan nada).

El efecto de facilitación se puede emplear de muchas maneras. Veamos un ejemplo buscando las palabras “TEXTO” y “LETRA” en el cuadro siguiente.

¿Ya las has encontrado?
Ahora busca otras dos palabras en la sopa de letras siguiente (no diré cuáles son):

¿Las has encontrado?
Deberías haber tardado más al no haber existido el efecto de facilitación. Las palabras ocultas son “COCHE” y “AVIÓN”. Esta asociación y recuerdos por facilitación es muy usada en la publicidad y márketing para evocar recuerdos de forma inconsciente.

Una memoria especial: El condicionamiento

El ritmo cardiaco se acelera automáticamente cuando recibimos una descarga eléctrica, algo que, en principio, no tiene que ocurrir cuando vemos una luz encenderse.

Sin embargo si la luz se enciende justo antes de la descarga, el cerebro aprende y asocia que la luz anticipa la descarga. Simplemente necesitaremos encender la luz para que aumente el ritmo cardíaco (aunque no haya luego la descarga). Esto es lo que se denomina condicionamiento clásico.

Los pacientes amnésicos mantienen este tipo de aprendizaje. No recordarán la prueba, pero el corazón se les acelera cuando ven la luz sin saber el porqué (aunque no haya descarga).

Estos ejemplos y otros trabajos con pacientes amnésicos han ayudado a concluir que existen distintos tipos de memoria. Las lesiones neurológicas pueden afectar solo a parte. Hay recuerdos que tenemos, pero no los podemos evocar de una forma consciente, simplemente están ahí y… ¡generalmente ni sabemos que están!

¿Cómo funciona la memoria?

El almacenamiento suele suceder de forma simultánea en distintas zonas, interconectadas y dependientes, pero con preferencias por almacenar un tipo u otro de información. Aunque parezca una respuesta ambigua, no hay un sitio explícito donde se almacene un tipo de memoria, pero tampoco podemos afirmar lo contrario, ya que son realidades complementarias.

La memoria procedimental es compleja, a veces incluso se trata de actos reflejos que se procesan en alguna subregión o grupo de neuronas muy concreto. Se sabe que la amígdala podría intervenir y almacenar los recuerdos relacionados con el condicionamiento clásico de respuestas emocionales (sobre negativas), algo que también se ha observado en el cerebelo, aunque más relacionado con el condicionamiento en el que está implicada la musculatura esquelética.

Localización de la amígdala

Por otro lado, parece ser que los recuerdos de la memoria declarativa (acontecimientos personales, memoria consciente, etc.), se almacenan inicialmente en el hipocampo, sería como una primera habitación. Se trata de un proceso en el que intervienen distintas variables (contexto emocional del recuerdo, repeticiones que hagamos del mismo, estado del organismo, etc.). Esto ocurre durante un tiempo que puede durar de varios días a años.

Si el cerebro considera que esa información es relevante (son recuerdos emocionalmente destacados) se irá trasladando a distintas áreas de la corteza cerebral. Sobre todo en aquellas zonas que han intervenido en su percepción. Es decir, las imágenes y escenas se guardarán principalmente en la corteza visual, las palabras o recuerdos relacionados con sonidos o melodías, se van a almacenar en la corteza auditiva. Por lo tanto intervendrá gran parte del cerebro, donde cada área se va a especializar en su función dominante.

Funciones de las distintas áreas de la corteza cerebral

A diferencia de lo que ocurre con el hipocampo, los recuerdos se vuelven más estables en la corteza. Por eso, un paciente con lesión en el hipocampo, como ocurriría en el ejemplo de HM, no puede almacenar nuevos recuerdos, pero sí mantiene gran parte de su historia pasada.

Algo similar ocurre con muchas demencias seniles, donde la persona puede recordar su niñez pero no dónde vive en la actualidad, lo que hizo ayer, quiénes son sus nietos, etc. El hipocampo es una estructura que se deteriora más fácilmente con la edad.

 

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